Condenados por atreverse a cambiar el sistema
Atrevido y atrevida "son términos que describen a personas valientes y decididas, dispuestas a enfrentar situaciones arriesgadas". Exactamente, es lo que pienso de Pedro Castillo Terrones (PCT), de don Aníbal Torres Vásquez y de Betsy Chávez Chino, los primeros mis paisanos.
No necesito resaltar lo que todos conocen, las cualidades de PCT, como hombre de campo, maestro rural, forjado en los surcos y en las cosechas, dirigente magisterial, así como de sus limitaciones políticas estratégicas. Es un caso para la historia que nueve millones de ciudadanos le otorgaron su confianza en un momento crucial donde efectivamente se necesitaba elegir un gobierno "de los de abajo", uno que se les parezca como a las mayorías de los andinos, con pocho, sombrero, alforjas y que su "palabra de maestro" procure que no existan "pobres en un país rico". Yo voté por él.

Existen razones basadas en el interés colectivo, social para defenderlo frente a las diatribas, acusaciones y traiciones. Confío en su condición de hombre honrado; condeno con energía a la derecha corrupta, oligárquica y medieval que en nombre de la "democracia", pretendieron impedir su triunfo desde el primer instante electoral. Después de todo el poder económico y sus serviles no se sintieron representados con un campesino, con sombrero, en palacio de gobierno. La verdadera conspiración golpista vino desde esas cavernas derechistas, desde el fujimorismo y sus adláteres.
El 7 de diciembre de 2021, PCT dio lectura a una proclama, una intención golpista, emocional que culminó como un boomerang, siendo verdaderamente golpeado, vacado por 101 votos de congresistas, aunque su número no esté ajustado a la norma. Lo más importante es el peso del odio, de la venganza. La conspiración golpista del capitalismo salvaje triunfó con atropellos legales. Fue detenido por su propia escolta aun siendo el máximo representante del Estado.
La traición tiene nombre de mujer: Dina fue ungida como primera presidenta de la República al gusto condicionado de sus mentores y las otras mujeres tanto del congreso vieron satisfechas sus planes, aquellas de "Castillo, vete al carajo" y otra, la tocaya, desde la Fiscalía de la Nación. "Los golpistas" fueron verdaderamente los golpeados para terminar siendo juzgados y sentenciados, impedidos de participar como candidatos en las elecciones del 2026.
La protesta social encendió la pradera con el saldo de más de 67 muertos en defensa del gobierno de PCT. No se juzgan a los autores de estas masacres, se juzgan a los vivos. Hasta hoy, los muertos están bien muertos para la justicia, ni siquiera tienen responsables o autores. Dina, vacada hoy, pagada por la misma moneda que a PCT, carga el peso de la represión criminal.
Ya prisionero en Barbadillo, o mejor secuestrado políticamente, los jueces provisionales y fiscales a cargo de su caso, cambiaron el motivo de acusación, primero como "Golpistas de Estado", después como "Rebelión" y ante la ausencia de pruebas la de "Conspiración" para la rebelión.
La sentencia es prisión efectiva: PCT es 11 años, 15 meses y 15 días; Betsy Chavez 11 meses, 15 meses y 15 días y finalmente, Anibal Torres 6 años con 6 meses. Quedan abiertas otras instancias de apelación, así como también de las cortes internacionales de justicia. Pero no se trata de mi apreciación del procedimiento formal, sino de medir el odio de clase, racista, dictatorial y antidemocrático de los actores politicos en el poder usurpado.
Es el funcionamiento del lawfare, de la guerra jurídica contra PCT y demás sentenciados, además de la guerra mediática, es la conspiración de las cavernas por atreverse a cambiar la situación económica, política y social de este país, enormemente rico al servicio de una rancia oligarquía con fuertes mecanismos represivos, antidemocráticos y con capos monigotes en el poder.
Mi solidaridad con PCT, con Betsy Chávez, joven abogada, extraordinaria y enorme mujer combativa, con don Aníbal Torres, maestro universitario, jurista y honrado, solidaridad que hago extensiva a Guillermo Bermejo y a Martín Vizcarra, quienes han sido sentenciados e imposibilitados de participar en el proceso electoral, porque la derecha les tiene miedo y limpiar el camino les ha servido por ahora.
Finalmente debo hacer una declaración de fe y esperanza. Los pobres del país, los excluidos de hoy serán los protagonistas del futuro, son los que con JC Mariátegui tienen la labor de "peruanizar al Perú" conforme al deseo de millones de hombres y mujeres de nuestras costas, nuestras cordilleras y amazonia. Será la fiesta de todo el pueblo a los acordes del sonar musical de todas las lenguas que se cantará el himno a la justicia y libertad.